viernes, 19 de julio de 2024

Puerto al mundo.

 Valparaíso: puerto y puerta al mundo.

La ciudad y su gente no lo están pasando bien, todos en privado reconocen que las cosas no andan bien (algo no huele bien), el puerto agoniza en distintos indicadores y en la realidad misma, una verdad compartida por “moros ycristianos, de porteños nacidos hasta los allegados.Valparaíso se encuentra en decadencia, aunque se resiste a morir ante un deterioro urbano palpable, no sólo en su patrimonio histórico y cultural. Las ruinas aparecen en distintas calles y esquinas; edificios abandonados, fantasmas de tiempos pasados y un éxodo de comerciantes ante la inseguridad (no son sensaciones). Hay rayados por doquier, basura ya habitual y un comercio ilegal desbordado e instalado, junto a otros flagelos en contra del espacio público, histórico y la convivencia democrática. La primera impresión del puerto de los vecinos y de los turistas es abiertamente negativa. En un año electoral, ahogarse con la leche derramada no es suficiente. Hay que hacer algo y es urgente.

El sentido común indica que, si recibes invitados o visitas en tu casa, lo primero que haces es limpiar y ordenarla; todos queremos dar una buena impresión y atender lo mejor posible a nuestras visitas, una casa ordenada y limpia es el piso mínimo para una comida casera, una tertulia amistosa o una celebración. Un invitado contento seguramente volverá o al menos nos recomendará como anfitriones. ¿Qué están haciendo algunas ciudades dedicadas al turismo en el mundo? Distintos visitantes concuerdan en lo siguiente: los centros históricos y turísticos de una parte de Europa tienen características en común, que son perfectamente aplicables a Valparaíso, un lugar que sigue estando en el radar del turismo mundial y posee un encanto que atrae a visitantes locales y extranjeros, un puerto cosmopolita que nos une y unió con el mundo en distintos aspectos y momentos.

Las ciudades europeas reciben hordas de turistas en sus calles e hitos históricos, a ratos colapsan tras los miles de visitantes en pocas horas, con una basura que queda acumulada visiblemente en las calles y en los propios lugares históricos. Roma, Venecia y Milán son ejemplos de lo anterior. Pero, rápidamente, la gestión local de esos lugares aplica un plan de limpieza profundo al finalizar la noche y al inicio del día siguiente con cuadrillas humanas y vehículos (hidrolavadoque abordan las calles, verdaderos “cazafantasmas” de la basura, sin dejar rincón alguno de lado; la ciudad y el centro histórico deben estar listos, “impecables” para el siguiente día. Nadie quiere caminar por lugares sucios, menos durante el turismo urbano, ese que consiste en recorrer calles, rincones y centros históricos que recrean el pasado y son una pausa en el vértigo de la ciudad.

La experiencia internacional demuestra que es posible mantener limpios cientos de lugares, más allá del auge turístico. Experiencia que enseña que lo turístico no se sostiene por aislado, hoy el turismo urbano, ese recorrido por el casco histórico y sus particularidades requiere de alianzas y apoyos de todos los actores relevantes de la ciudad. Una alianza virtuosa que beneficia transversalmente a todos, lo público y privado. Es decir, el centro histórico requiere de servicios gastronómicos para todos los gustos y de emprendedores, junto a un comercio de distintos tamaños, hospedajes para todos los bolsillos (estrellas) y cercanos a los paseos turísticos, todo lo anterior, requiere de un lugar seguro durante todo el día, al atardecer y en la noche. Todo lo descrito, encaja como piezas de un lego y conviven en armonía, la primera imagen es clave en el turismo. Los ejemplos mencionadosestán a la vista y son imitables en su gestión, en todo el mundo hay calles, callejones y rincones. Se requiere de un circuito turístico con: gastronomía, comercio, conectividad (transporte urbano), calles peatonales con tránsito vehicular restringido; lo principal es la seguridad y limpieza del centro y entorno turístico. Y un sello: cuidar y salvar el puerto entre todos.

Valparaíso es parte del circuito mundial de cientos de visitantes que llegan al puerto acompañados de historias y comentarios que quieren confirmar en cada paso y esquina. Es un puerto y una puerta al mundo. El visitante local y el porteño mismo también merecen la mejor versión de la joya del Pacífico. Incluso, aquellos que por el momento no pueden viajar ni conocer otros rincones lejanos, tienen que encontrar en Valparaíso esa puerta al mundo, ese paréntesis que guarda y representa lugares de un mundo cosmopolita que se alojó en el otrora puerto principal. Hay que recuperar espacios y el sitial del puerto lugar, por su historia y su gente. No queda mucho tiempo y la tarea de reconstrucción es gigante y urgente, el turismo es una de tantas tareas primordiales y el patrimonio es de todos.

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